miércoles, 18 de abril de 2012

De cómo encontré un camino.

Cuando tenía 14 años fui a mi primer concierto, Panteón Rococó era el grupo. Meses más tarde la caravana zapatista pasaría frente a mi casa, siguiendo la ruta del Gral Emiliano Zapata, mi madre me llevó a escuchar el mensaje a diferentes puntos de la ciudad. En la caravana venían indígenas, "intelectuales" y los comandantes. Recordé en ese momento aquella canción "Marcos Hall" yo no sabía quién era Lucio Cabañas, por lo cual le pregunté a mi padre y él me habló también de Genaro Vázquez y de diferentes movimientos sociales en México, mi padre en ese tiempo también estaba involucrado en un movimiento exigiendo mejores condiciones laborales para el Magisterio de Maestros. El día que fui a escuchar el mensaje zapatista al Zócalo capitalino mi madre me compró el libro "Lucio Cabañas y el Partido de los pobres. Una experiencia guerrillera en México". Mi vida cambió a partir de ese momento... gracias a un contexto.


Afortunada soy entonces porque dentro de todos los caminos que pueden elegirse, elegí este, el camino que me enseña la palabra antigua, que me acerca a mis raíces, que enriquece mi vida y que transforma día a día mi pensamiento. El camino que me enseña a compartir, a valorar, a soñar, a pensar y sobre todo me ha enseñado el valioso arte de vivir amando, amando a pesar de las circunstancias,el abuelo Teuctli nos dice siempre: "Incuac mochi ahmo cualliyah, ahmo moilcahua titetlazocamachilizque, tiquilhuitlalnamiquizqui cotopaquiliz panoz tle toan panoz" (Y cuando las cosas vayan mal, no olvidemos ser agradecidos; el mejor homenaje a la madre tierra es ser felices pase lo que pase).







"Ser pueblo, hacer pueblo y estar con el pueblo". Lucio Cabañas.



(Panteón Rococó-Marcos Hall)

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